La revascularización peneana no está indicada para todos, pero puede ser una alternativa para tratar la disfunción eréctil que afecta la calidad de vida sexual de los hombres con alteraciones vasculares.
Según la Asociación Portuguesa de Urología, la disfunción eréctil afecta en Portugal a más de medio millón de hombres. Esta condición dificulta o impide que el hombre logre o mantenga una erección de calidad adecuada, especialmente después de los 40 años.
Cuando la disfunción eréctil tiene una causa orgánica susceptible de tratamiento, la evaluación por parte de un urólogo puede permitir definir el abordaje terapéutico más adecuado y, en algunos casos, mejorar la función sexual.
Una de estas opciones terapéuticas, viable en determinadas circunstancias, es la cirugía de revascularización peneana. El procedimiento puede considerarse cuando la disfunción eréctil tiene causa vascular, con el objetivo de mejorar el flujo sanguíneo y favorecer la rigidez peneana.
¿Se puede revertir la disfunción eréctil? Comprender la revascularización peneana
La disfunción eréctil dispone de diferentes opciones terapéuticas, cuya elección depende de la causa, de la gravedad del cuadro y de la evaluación clínica individual. En general, pueden considerarse tres grandes grupos de tratamiento:
- Medicamentoso: puede incluir medicación oral prescrita en contexto clínico, cuando está indicada, con el objetivo de mejorar la respuesta eréctil.
- Inyectable: consiste en la administración local de medicación y puede considerarse cuando la terapia oral no es suficiente o no está indicada.
- Quirúrgico: está reservado para casos específicos y puede incluir diferentes abordajes, como la colocación de una prótesis peneana o, en situaciones seleccionadas, la revascularización peneana.
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¿Qué es la revascularización peneana?
La revascularización peneana es un tratamiento quirúrgico para determinados casos de disfunción eréctil de causa arteriogénica, es decir, cuando existe un déficit del aporte sanguíneo arterial al pene.
Con esta cirugía, se busca mejorar la irrigación sanguínea del pene con el objetivo de favorecer la recuperación de la función eréctil.
Según las recomendaciones de la European Association of Urology, este procedimiento está descrito principalmente para hombres jóvenes con antecedentes de traumatismo pélvico o perineal. En estos casos seleccionados, se han comunicado tasas de éxito a largo plazo de entre el 60 y el 70%.
Es importante señalar que esta cirugía para la disfunción eréctil no está indicada para todos los casos de disfunción eréctil vasculogénica.
¿Cómo se realiza la revascularización peneana?
La revascularización peneana es una cirugía microquirúrgica que, en una de las técnicas más utilizadas, crea una anastomosis (conexión) entre la arteria epigástrica inferior (ubicada en la pared inferior del abdomen) y la arteria dorsal del pene.
Con esta conexión, se pretende mejorar el flujo sanguíneo arterial hacia el pene, lo que puede favorecer la función eréctil en pacientes con déficit de irrigación arterial.
¿Qué pacientes tienen indicación para la revascularización peneana?
Este tipo de cirugía tiene indicaciones muy restringidas. En términos generales, está indicada para hombres jóvenes con disfunción eréctil de causa arteriogénica y antecedentes de traumatismo pélvico o perineal. Por ejemplo, pacientes jóvenes que sufrieron un traumatismo pélvico o perineal grave en un accidente de tráfico y que, como consecuencia, comenzaron a presentar disfunción eréctil.
Es fundamental realizar una evaluación detallada de la anatomía y de la vascularización del pene con el urólogo. La indicación quirúrgica depende de la confirmación de insuficiencia arterial peneana mediante un estudio vascular específico.
Para que la cirugía pueda considerarse, debe existir insuficiencia arterial aislada, sin disfunción venooclusiva u otros hallazgos que apunten a mecanismos adicionales de disfunción eréctil, como fibrosis peneanas.

¿Qué resultados pueden observarse tras la revascularización peneana?
La cirugía crea una nueva vía de aporte arterial al pene con el objetivo de mejorar el flujo sanguíneo y, en casos seleccionados, contribuir a la mejoría de la función eréctil.
El principal factor para un resultado satisfactorio es la adecuada selección del paciente. El estudio Penile revascularization in vasculogenic erectile dysfunction (ED): long-term follow-up, con un seguimiento de 10 años, sugiere que la tasa global de éxito fue del 48%, con mejores resultados en pacientes menores de 28 años y en no fumadores.
Aun así, la revascularización peneana no garantiza la recuperación de la erección. Su objetivo es aumentar la probabilidad de lograr y mantener una erección suficiente para la actividad sexual en casos muy específicos, tras la evaluación del urólogo.
Si está experimentando dificultades en la función eréctil, la evaluación urológica especializada es el primer paso para identificar la causa y definir el abordaje más adecuado. Existen diversas opciones terapéuticas disponibles, y la indicación correcta depende siempre de un análisis individualizado del caso clínico. Para solicitar una evaluación, contacte con la clínica.