Una lubricación adecuada y el uso de preservativos con lubricante de base acuosa son algunos de los cuidados que pueden contribuir a una práctica de sexo anal con menor riesgo.
No saber cómo hacer sexo anal puede alejar al hombre de explorar su sexualidad y convertir este tipo de relación en un tabú.
Un estudio de la National Survey of Sexual Health and Behavior, con 5.865 personas, entre ellas 2.936 hombres y 2.929 mujeres, reveló que más del 20% de los hombres de entre 25 y 49 años y de las mujeres de entre 20 y 39 años practicaron sexo anal durante el año anterior.
Esta práctica sexual también implica un aspecto del que se habla con menos frecuencia: la necesidad de tener cuidado para ayudar a evitar daños en el pene y en la salud sexual masculina.
Cómo hacer sexo anal con menor riesgo: 7 cuidados clínicos
Teniendo en cuenta que durante la relación pueden producirse molestias, lesiones u otros riesgos, reunimos 7 orientaciones generales que pueden contribuir a una práctica sexual con mayor cuidado, respetando los límites, el consentimiento y la respuesta individual.
1. Lubricación para sexo anal
La lubricación en el sexo anal es una medida importante, ya que puede reducir la fricción y la resistencia de la región anal, que no posee lubricación natural.
El uso de un lubricante para sexo anal puede contribuir a una mayor comodidad y a la reducción de la fricción. Idealmente, debe utilizarse junto con el preservativo.
En general, los lubricantes de base acuosa o de silicona son opciones adecuadas en este contexto. Los lubricantes de base oleosa deben evitarse cuando se utiliza un preservativo de látex, ya que pueden dañarlo.
2. Movimientos lentos y controlados durante el sexo anal
Los cuidados para reducir el riesgo de dolor, molestias o lesiones durante el sexo anal incluyen movimientos lentos y controlados, respetando los límites de la persona que recibe la penetración.
Además, los movimientos más controlados pueden reducir la aparición de impactos y, en consecuencia, disminuir la probabilidad de lesiones en la túnica albugínea, estructura que rodea los cuerpos cavernosos.
Los microtraumatismos repetidos en el pene pueden estar asociados a procesos inflamatorios que, en algunos casos, pueden contribuir a cambios estructurales capaces de provocar curvatura peneana.
3. Juguetes sexuales antes del acto
El uso de juguetes sexuales puede formar parte de los preliminares, siempre que haya consentimiento, cuidado y comunicación entre los miembros de la pareja. En algunas situaciones, también pueden utilizarse para explorar otras zonas erógenas, como la próstata.
Es importante señalar que este recurso exige una comunicación abierta entre la pareja.
También es importante reforzar que los juguetes deben tener una base ancha y ser higienizados antes y después de su uso, como forma de reducir el riesgo de lesiones, irritaciones cutáneas e infecciones.
4. Uso de preservativos en el sexo anal
El uso del preservativo en el sexo anal contribuye a reducir el riesgo de ITS (infecciones de transmisión sexual) y puede ayudar a disminuir la fricción y las molestias, especialmente cuando se asocia a una lubricación adecuada.
Es importante señalar que el preservativo debe colocarse al inicio de la penetración y utilizarse de principio a fin durante la relación.
Para favorecer una mayor comodidad durante la relación sexual, puede utilizarse un lubricante de base no oleosa sobre el preservativo.

5. Evitar alternar entre sexo anal, oral o vaginal sin cuidados de higiene
No se recomienda alternar del sexo anal al sexo oral o vaginal sin cambiar el preservativo y sin los cuidados de higiene adecuados.
La región anal alberga microorganismos que pueden transferirse a otras zonas del cuerpo durante la relación sexual, especialmente cuando no se cambia el preservativo o no se adoptan cuidados de higiene adecuados.
Cuando exista alternancia entre prácticas, se recomienda cambiar el preservativo en cada cambio y adoptar cuidados de higiene adecuados, con el fin de reducir el riesgo de infecciones.
6. Elección de posturas para sexo anal con mayor control
Elegir posturas que permitan un mayor control del ritmo y de la profundidad puede ayudar a reducir el riesgo de dolor, molestias y lesiones durante el sexo anal.
La pareja activa debe dar prioridad a posturas que permitan un mayor control de la profundidad y del ritmo, respetando los límites de la otra persona y reduciendo el riesgo de movimientos bruscos o impactos que puedan causar lesiones.
Por ello, es importante prestar más atención cuando la persona que recibe la penetración está “a cuatro patas”. Esta postura permite movimientos profundos, lo que puede aumentar el riesgo de impactos y accidentes.
7. Consentimiento y comunicación
Como cualquier práctica sexual, el sexo anal exige consentimiento. La comunicación entre los miembros de la pareja debe ser clara, sincera y sin juicios, permitiendo que se respeten los límites, las molestias y las preferencias.
La conversación debe producirse sin presión y abordar límites, expectativas y preocupaciones, especialmente si es la primera vez que uno de los miembros de la pareja practica sexo anal.
Además, ante la menor señal de dolor más intenso, la pareja debe interrumpir la penetración. Insistir ante un dolor persistente puede aumentar el riesgo de lesión.
Cuidados antes y después del sexo anal
La atención a la higiene antes y después de la relación es un cuidado relevante para reducir el riesgo de irritaciones e infecciones.
En el caso de los hombres, la higiene antes y después del sexo anal puede realizarse durante la ducha, con agua y jabón neutro, lavando cuidadosamente el pene. Cuando sea posible, el glande debe exponerse con cuidado para una higiene adecuada, sin provocar dolor ni irritación.
Además, no se recomienda avanzar con la relación si hay dolor anal previo, sangrado, fisuras, heridas o signos de infección o irritación. Después de la relación, puede aparecer alguna molestia, que tiende a ser leve y transitoria. Si los síntomas son intensos, persisten o si hay sangrado, es prudente buscar una valoración médica.
Para aclarar dudas sobre salud sexual, molestias durante la relación o alteraciones peneanas, busque orientación de un profesional sanitario habilitado.